25.000 personas convierten el Fòrum en una pista de baile gigante al ritmo de Carl Cox
- Redacción
- 9 jun
- 3 min de lectura
El legendario DJ británico clausura el Primavera Sound con una sesión electrizante en una jornada dedicada a la música electrónica.

El Primavera Sound cerró este domingo su edición de 2026 con un auténtico fiestón electrónico en el Parc del Fòrum. Cerca de 25.000 personas acudieron al recinto para despedir una de las grandes citas musicales de la ciudad al ritmo de Carl Cox, uno de los nombres más influyentes de la historia de la música dance.
El veterano DJ británico, considerado uno de los padres de la cultura rave, fue el gran reclamo de una jornada que puso el foco en la electrónica y que transformó el litoral barcelonés en una gigantesca pista de baile al aire libre. Durante tres horas, Cox desplegó una sesión vibrante que confirmó por qué sigue siendo una referencia mundial décadas después de iniciar su carrera.
Carl Cox demostró que su magnetismo permanece intacto: bastó su aparición en el escenario para que miles de personas abandonaran barras y food trucks y se lanzaran a bailar.
La afluencia de público estuvo marcada por una presencia mayoritaria de aficionados locales, un perfil distinto al de los días anteriores, cuando los visitantes internacionales, especialmente británicos, habían dominado el paisaje humano del festival. Con entradas a 15 euros para esta jornada y acceso gratuito para los abonados, el recinto presentó un ambiente festivo y relajado desde primera hora de la tarde.
La actuación de Cox fue el punto culminante de un cartel diseñado para los amantes de la electrónica. El DJ de Manchester, nacido en 1962 y célebre por haber popularizado el uso simultáneo de tres platos en sus sesiones durante los años ochenta, ofreció una mezcla de house y techno capaz de mantener en movimiento a una multitud entregada de principio a fin.
La explanada del Fòrum se convirtió por unas horas en un inmenso club ibicenco, impulsado por una selección de ritmos que arrastraba piernas y brazos sin descanso.
La trayectoria del británico ayuda a entender su condición de leyenda. Entre sus múltiples hitos destaca una curiosa hazaña que lo convirtió simbólicamente en el hombre que llegó dos veces al siglo XXI. La noche del 31 de diciembre de 1999 actuó primero en Sídney y, tras tomar un vuelo privado, aterrizó en Hawái con tiempo suficiente para repetir la celebración antes de las campanadas locales.
Antes de la aparición del maestro británico, el público pudo disfrutar de otras tres actuaciones destacadas. La DJ Greta, italiana afincada en Barcelona, abrió la jornada con una propuesta influida por el house progresivo y el techno europeo de los noventa. Posteriormente tomó el relevo BLOND, figura habitual de la escena ibicenca y promotora de la plataforma medioambiental Bye Bye Plastic, centrada en la reducción de residuos de un solo uso en clubes y festivales.
El encargado de preparar el terreno para la actuación estelar fue Joseph Capriati. El italiano, reconocido por sus extensas sesiones maratonianas, condensó su energía en un set de dos horas que elevó la temperatura del recinto antes de ceder los mandos a Cox.
Cuatro DJ, miles de bailarines y una última noche de electrónica sellaron el cierre de un Primavera Sound que volvió a convertir Barcelona en epicentro musical internacional.
Aunque la programación continuó durante la madrugada en salas como Apolo, La Nau y Paral·lel 62, para muchos asistentes el verdadero punto final del festival llegó cuando Carl Cox tomó el control de la cabina. Su sesión fue el broche perfecto para una edición que volvió a reunir a miles de personas alrededor de la música y confirmó que, cuando el británico está a los platos, el baile sigue siendo inevitable.













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