999 Goosebumps irrumpe en Barcelona con una noche de riesgo sonoro en Laut
- Redacción
- hace 1 día
- 2 Min. de lectura
El colectivo debuta el 10 de abril con Dazion, Pletnev y Somacchia en cabina, apostando por una electrónica sin etiquetas.

Barcelona suma un nuevo capítulo a su circuito nocturno con la llegada de 999 Goosebumps, un proyecto que aterriza por primera vez en la ciudad el próximo 10 de abril con una fiesta en Laut, uno de los espacios más consistentes y respetados de la escena local.
“Lo inesperado no es un efecto: es el lenguaje.”
Con una consigna tan desconcertante como sugerente —“el brócoli es el nuevo psicodélico”—, la propuesta se presenta como una experiencia donde lo imprevisible deja de ser un recurso para convertirse en el eje central del discurso. Una filosofía que dialoga de forma natural con el espíritu de Laut, un club que ha hecho de la cercanía, el riesgo artístico y el cuidado del sonido su identidad.
Encabezando el cartel figura Dazion, productor originario de La Haya cuya trayectoria se ha construido desde los márgenes de la electrónica más convencional. Lejos de las fórmulas cerradas, su sonido transita con fluidez entre la introspección ambiental, la crudeza del rave emocional y una marcada querencia por la experimentación analógica.
Un universo sonoro guiado por la intuición más que por la fórmula.
Sus referencias en sellos de culto como Dekmantel, Music From Memory o Safe Trip no solo han consolidado su nombre en el circuito europeo, sino que han definido una identidad artística singular. En cabina, esa misma lógica se traduce en sets que evolucionan de forma orgánica, desdibujando géneros y explorando nuevas tensiones dentro de la pista.
Junto a él estará Pletnev, impulsor de 999 Goosebumps y una figura que ha ido ganando peso de forma silenciosa pero constante. Su aproximación al DJing escapa de los relatos lineales: aquí no hay narrativa evidente, sino una construcción basada en la presión, el ritmo interno de la pista y la capacidad de alterar las expectativas del oyente.
Una propuesta que crece desde el subsuelo y rehúye las estructuras previsibles.
Su sello, que comparte nombre con el proyecto, ha comenzado a generar atención dentro del circuito underground gracias a ediciones limitadas en vinilo que se agotan con rapidez. Más que una plataforma editorial, 999 Goosebumps se perfila como un espacio de exploración donde lo híbrido y lo inesperado son la norma.
Completa el line-up Somacchia, artista cuya propuesta destaca por una fuerte dimensión escénica. Sus sesiones se construyen desde la tensión entre lo teatral y lo sensorial, con un enfoque detallista en la textura y en la creación de atmósferas envolventes.
No se trata de entender la música, sino de atravesarla.
Lejos de la lógica del consumo inmediato, sus sets invitan a una escucha inmersiva, donde cada transición funciona como un gesto narrativo y cada capa sonora contribuye a una experiencia que se vive más que se explica.
En un contexto donde la saturación de propuestas dificulta la sorpresa, la irrupción de 999 Goosebumps plantea una alternativa clara: menos explicación y más provocación. Una noche que no busca encajar, sino desbordar.
















Comentarios