Brunch Electronik Festival 2026: tres días para bailar Barcelona frente al Mediterráneo
- Redacción
- hace 8 horas
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El Parc del Fòrum volvió a convertirse en el epicentro de la electrónica barcelonesa con un cartel que reunió a más de 100 artistas y seis escenarios, desde las leyendas del techno hasta las nuevas corrientes del house y la electrónica más emocional.

Barcelona volvió a bailar a orillas del Mediterráneo. Durante tres días, el Brunch Electronik Festival 2026 convirtió el Parc del Fòrum en una enorme pista de baile al aire libre, reuniendo a una multitud dispuesta a exprimir uno de los grandes encuentros de música electrónica del verano.
Lo que comenzó hace años como una propuesta mucho más pequeña ha terminado convirtiéndose en uno de los grandes acontecimientos electrónicos de la ciudad. En esta edición, el festival desplegó seis escenarios y más de 100 artistas, construyendo un recorrido por diferentes generaciones, estilos y formas de entender la música de club.
DESTACADO: Tres días, seis escenarios y más de 100 artistas. Brunch Electronik volvió a demostrar que la electrónica puede ser multitudinaria sin perder su conexión con la cultura de club.
Un viernes para entrar en materia
El primer día dejó claro desde el principio que el festival no estaba dispuesto a jugar sobre seguro.
El techno de Detroit de Jeff Mills, el sonido berlinés de Rødhåd, el house de Jamie Jones y la electrónica melódica de Massano convivieron en un mismo espacio con propuestas tan diferentes como Kaytranada, Seth Troxler, Shanti Celeste o Miss Monique.
La programación funcionó precisamente por esa capacidad para saltar de un escenario a otro y encontrar ambientes completamente distintos a pocos metros de distancia.
Uno de los grandes momentos llegó con Kaytranada, cuya particular mezcla de house, funk, hip hop y R&B aportó una de las caras más luminosas y bailables del festival. Después, Paul Kalkbrenner puso el broche a la jornada desde el escenario Euphorik, llevando al Fòrum su característico techno emocional.
Mientras tanto, en otros puntos del recinto, artistas como Jeff Mills, Rødhåd, Jamie Jones y Seth Troxler demostraban que el festival también tenía espacio para quienes buscaban una experiencia más puramente clubbing.
Del techno al house, sin fronteras
Una de las virtudes de Brunch Electronik volvió a estar en su capacidad para reunir públicos diferentes bajo un mismo techo —o, en este caso, bajo el cielo de Barcelona—.
El festival no obligaba a elegir una única identidad sonora. Podías comenzar la tarde con house, acercarte después al techno, terminar frente a un directo y volver a cambiar de escenario cuando el cuerpo lo pidiera.
Ese carácter abierto explica buena parte del éxito de la propuesta.
Nombres como Eric Prydz, CamelPhat, Floating Points, Deborah De Luca, Luciano o I Hate Models representaron algunas de las múltiples caras de una escena electrónica cada vez más amplia.
Y ahí reside una de las claves de Brunch: no se trata únicamente de reunir grandes nombres, sino de construir un ecosistema en el que diferentes públicos puedan encontrar su propio festival dentro del festival.
El sábado llegó la artillería pesada
Si el viernes sirvió para presentar todas las caras del cartel, el sábado elevó la apuesta.
La programación reunió nombres como CamelPhat, Floating Points, Acid Arab, Deborah De Luca, Dom Dolla, Jayda G, I Hate Models, SNTS, Amémé y Luciano, además de una larga lista de artistas internacionales y nacionales.
Entre los momentos más esperados estaba Eric Prydz, uno de los grandes nombres de esta edición y un artista capaz de convertir una pista multitudinaria en un espectáculo de grandes dimensiones.
También hubo espacio para sonidos más contundentes. I Hate Models aportó una de las dosis de intensidad más elevadas del fin de semana, mientras que Deborah De Luca volvió a demostrar por qué se ha convertido en uno de los nombres más reconocibles del techno contemporáneo.
El resultado fue un sábado en el que el festival alcanzó probablemente su máxima dimensión: miles de personas moviéndose entre escenarios, géneros y generaciones distintas, con el Mediterráneo como telón de fondo.
The Blaze y un cierre más emocional
El domingo cambió el ritmo.
Después de dos jornadas de largas sesiones y pistas cargadas de energía, la última jornada apostó por una atmósfera diferente con The Blaze como uno de sus grandes reclamos.
El dúo francés, conocido por esa combinación de electrónica, melodía y emoción que también ha definido buena parte de su identidad audiovisual, puso el punto final a la edición del Fòrum junto a nombres como Mind Against, Parra for Cuva, RY X y Marian Ariss.
Fue una manera diferente de entender el cierre: menos centrada en la contundencia y más en la sensación de despedida.
Porque un festival como Brunch Electronik no termina realmente cuando baja el último fader. Termina cuando la gente abandona el recinto, todavía comentando qué sesión le gustó más, qué escenario descubrió o qué artista consiguió convertir una tarde cualquiera de agosto en un recuerdo.
Mucho más que un cartel
La experiencia del Brunch Electronik Festival va más allá de sus DJs.
El formato combina música, gastronomía, espacios de descanso y comunidad, una fórmula que ha permitido al festival construir una identidad propia dentro del cada vez más amplio calendario electrónico de Barcelona.
La localización también juega un papel fundamental. El Parc del Fòrum aporta ese elemento diferencial que pocas localizaciones pueden ofrecer: grandes espacios abiertos, arquitectura industrial, vistas al mar y una puesta de sol que forma parte casi inevitable de la experiencia.
Durante tres días, el recinto se convirtió en una ciudad electrónica en miniatura, donde cada escenario funcionaba como un club diferente.
Barcelona vuelve a bailar
El Brunch Electronik Festival 2026 deja una conclusión clara: la cultura electrónica continúa teniendo una capacidad enorme para reunir a públicos muy diferentes.
Desde quienes acudieron buscando el techno de Jeff Mills o Rødhåd hasta quienes llegaron atraídos por Kaytranada, Eric Prydz, CamelPhat o The Blaze, la edición volvió a defender una idea que forma parte del ADN del proyecto: bailar puede ser el punto de encuentro entre escenas, generaciones y sensibilidades musicales completamente distintas.
Y quizá ahí esté la verdadera fórmula del Brunch Electronik.
No pretende ser únicamente un festival de grandes nombres. Tampoco un club gigante trasladado al exterior. Es una celebración de la cultura electrónica en formato abierto, diurno y multitudinario, adaptada a una ciudad que lleva décadas construyendo su propia historia alrededor de la música de club.
Cuando el último sonido desapareció del Parc del Fòrum, quedó la sensación de que Barcelona había vuelto a hacer lo que mejor sabe hacer en verano: convertir la música en una forma de vivir la ciudad.













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