Rosalía y Björk llevan la cultura techno a los BRIT Awards
- Redacción
- hace 3 horas
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La actuación funcionó más como una experiencia sonora y estética que como una simple interpretación pop.

Una semana después de los BRIT Awards, la actuación conjunta de Rosalía y Björk sigue siendo uno de los momentos más comentados de la gala. No solo por el impacto mediático, sino porque consiguió algo poco habitual: llevar el imaginario de la cultura electrónica y del clubbing al centro del espectáculo más mainstream del pop británico.
La interpretación de Berghain se planteó como una pieza híbrida entre performance, rave y ópera experimental. Desde una perspectiva electrónica, el momento fue interesante porque no buscó imitar el techno de forma literal, sino trasladar su atmósfera: oscuridad, tensión rítmica y un crescendo casi hipnótico. Rosalía y Björk llevan la cultura techno a los BRIT Awards.
El club como referencia estética
El título de la pieza hace referencia directa al mítico club berlinés Berghain, uno de los templos mundiales del techno. Esa referencia no es casual: toda la puesta en escena evocaba el imaginario industrial del clubbing europeo, con una iluminación minimalista y una narrativa escénica que recordaba más a una sesión nocturna que a un número televisivo convencional.
Para la escena electrónica, lo más relevante no fue el homenaje en sí, sino el gesto simbólico: un espacio televisivo global reconociendo la influencia cultural del techno y del clubbing en la música contemporánea.
El techno no apareció como género, sino como lenguaje: tensión, repetición y atmósfera.
El diálogo entre dos generaciones experimentales
La presencia de Björk añadió otra capa conceptual a la actuación. Desde los años noventa, la artista islandesa ha sido una de las figuras que mejor ha conectado el pop con la electrónica experimental. Su aparición convirtió la performance en un diálogo entre dos generaciones de artistas que entienden la electrónica como territorio creativo más que como género.
Rosalía aportó la energía performativa y la narrativa visual; Björk, en cambio, introdujo su característico enfoque vocal, casi ritualista, que reforzó la dimensión experimental del tema.
Durante unos minutos, el imaginario de la cultura club se infiltró en uno de los escenarios más mainstream de la música global.
Rosalía y Björk llevan la cultura techno a los BRIT Awards.
Un puente entre underground y mainstream
Una semana después, el análisis dentro de la escena electrónica apunta a una lectura clara: el momento funcionó como un puente simbólico entre el mainstream global y la cultura club.
No es la primera vez que el techno y la electrónica influyen en el pop, pero pocas veces esa conexión se presenta de manera tan explícita en un escenario televisivo de esta magnitud. La actuación dejó una pregunta interesante para el futuro: si el imaginario del club sigue penetrando en el pop global, ¿hasta qué punto el mainstream empezará a adoptar también sus narrativas más experimentales?
Por ahora, lo que queda es una actuación que, durante unos minutos, consiguió que la estética del club más oscuro de Berlín se filtrara en la gala más brillante del pop británico.


















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